← Volver al Blog13 de enero de 2023

Adolescencia

El término «adolescencia» proviene del latín adolescere, que significa crecer, madurar. Esta etapa transcurre aproximadamente desde los 12 hasta los 20 años. Es una época de cambios en la estructura corporal, los pensamientos, la identidad y las relaciones con los iguales y la familia.

La adolescencia es un momento crucial en la adquisición y el afianzamiento del autoconcepto. Es un momento de revisión de la imagen que uno tiene de sí mismo. La capacidad de pensamiento abstracto, el distanciamiento de la realidad y la tendencia al autoanálisis hacen que el joven se replantee la idea de quién y cómo es. Es un momento de búsqueda de identidad.

El adolescente tiende a percibirse como incomprendido y complejo. Ya no solo se describe en términos físicos y de intereses personales, sino que opta además por el carácter psicológico y social. Describe deseos, haciendo alusión al futuro; habla de sentimientos y expone pensamientos y creencias.

La parte evaluativa del autoconcepto es la autoestima. Está compuesta por las valoraciones o juicios acerca de cómo es uno mismo. Estas valoraciones se realizan por comparación entre lo que somos y lo que querríamos ser, o lo que nos parece que deberíamos ser porque nos resulta deseable. Es decir, entre nuestro yo real y nuestro yo ideal.

Un adecuado desarrollo del autoconcepto y la autoestima a lo largo de estas edades resulta fundamental para lograr la identidad personal. Por lo tanto, hablaríamos de crisis si hubiera demasiada distancia entre lo que somos y lo que nos parece que deberíamos ser; en otras palabras, si el grado de desajuste entre nuestro yo real y el ideal fuera notable. Esta es una época de desajuste hormonal, desregulación e inestabilidad emocional, crisis de identidad, inseguridad y conflictos internos constantes.

A nivel social, los adolescentes valoran y eligen a sus amistades en función de sus características psicológicas —bondad, generosidad, honradez o lealtad— y tienden a buscar en sus iguales inquietudes, intereses e incluso enfoques vitales similares. Generalmente, estas relaciones pueden suponer un gran refugio y una seguridad emocional para resolver problemas psicológicos como la ansiedad o la soledad, debido a la distancia que suelen tomar con sus padres. Los adolescentes necesitan aceptación del grupo.

En psicoterapia trabajamos con los adolescentes para que integren de la mejor manera estos cambios, construyan una identidad estable y forjen un autoconcepto y una autoestima saludables. Al mismo tiempo, trabajamos con sus familias para hacerlas partícipes de este proceso, facilitando una comunicación emocional completa entre sus miembros.

Alba Benito, psicóloga del Centro de Psicología EMMA.

AVALES PROFESIONALES
Centro autorizado por la Conselleria de Sanitat (Nº registro 12553). Miembro de la Comisión Nacional de Psicología Clínica y de la Salud y del Consejo General de Colegios Oficiales de Psicólogos. Psicóloga del Listado Oficial de Psicólogos Forenses del COPCV. Colegiada nº CV09782.